El Consenso Europeo sobre el Desarrollo
El Consenso Europeo sobre el Desarrollo / Política de Desarrollo
La UE ocupa el primer lugar en cuanto a la ayuda al desarrollo que se concede en todo el mundo, puesto que otorga el 55 % de ésta. No obstante, la eficacia de la ayuda europea puede y debe incrementarse mediante un mayor esfuerzo de coordinación y armonización. El Consenso presenta una visión común que orienta la actuación de la Unión Europea (UE) en el ámbito de la cooperación al desarrollo tanto a nivel de sus Estados miembros como a escala comunitaria.

El Consenso Europeo sobre desarrollo es una declaración política adoptada de forma conjunta por el Consejo y los representantes de los Gobiernos de los Estados miembros reunidos en el Consejo, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo el 20 de diciembre 2005. Por primera vez en cincuenta años de cooperación, este consenso define el contexto de principios comunes en el que la Unión y sus Estados miembros aplicarán sus respectivas políticas de desarrollo con un espíritu de complementariedad.


La visión de desarrollo de la Unión Europea


La declaración precisa los objetivos y principios que con una visión común los Estados miembros y la Comunidad se comprometen a respetar. Puesto que el objetivo primordial es reducir la pobreza en el mundo en el contexto del desarrollo sostenible , la UE trata de realizar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para 2015, es decir:
- eliminar la pobreza extrema y el hambre;
- lograr la enseñanza primaria universal;
- promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer;
- reducir la mortalidad infantil;
- mejorar la salud materna;
- luchar contra el VIH/sida, el paludismo y otras enfermedades;
- garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; y
- crear una asociación mundial para el desarrollo.


Considera también que el objetivo fundamental de reducción de la pobreza abarca los objetivos complementarios que son el fomento del buen gobierno y el respeto de los derechos humanos, valores comunes que constituyen los cimientos de la Unión. La lucha contra la pobreza implica también alcanzar un equilibrio entre las actividades vinculadas al desarrollo humano, a la protección de los recursos naturales y al crecimiento económico, y a la creación de riqueza en favor de las poblaciones pobres.


Los principios comunes que rigen las actividades de cooperación al desarrollo son la implicación, la asociación, un diálogo político en profundidad, la participación de la sociedad civil, la igualdad de género y un compromiso permanente con el fin de prevenir la fragilidad de los Estados. Los países en desarrollo son los responsables principales de su propio desarrollo, pero la UE asume su parte de responsabilidad en los esfuerzos conjuntos realizados en el marco de la asociación.


La UE se comprometió a aumentar los presupuestos dedicados a la ayuda hasta alcanzar el 0,7 % del producto interior bruto (PNB) de aquí a 2015, con un objetivo colectivo intermedio del 0,56 % de aquí a 2010; la mitad de este incremento de la ayuda se destinará a África. Se seguirá dando prioridad al apoyo a los países menos adelantados, los de rentabilidad baja e intermedia. Los recursos se asignarán de manera objetiva y transparente, en función de las necesidades y de los resultados. El principio de concentración orientará la programación de la Comunidad por países y regiones, lo que implicará seleccionar un número limitado de ámbitos prioritarios en vez de dispersar los esfuerzos en sectores excesivamente numerosos.

La UE fomentará más coordinación y complementariedad entre donantes, trabajando para una programación plurianual conjunta basada en las estrategias y procedimientos de los países socios, en mecanismos comunes de ejecución, en misiones conjuntas de los donantes y en la utilización de sistemas de cofinanciación. Favorecerá también la Coherencia de Políticas en favor del Desarrollo en diversos ámbitos y, en particular, el comercio, la seguridad y las migraciones, para alcanzar los ODM.


La Política de Desarrollo de la Unión Europea


La política comunitaria en este ámbito debe ser complementaria de las políticas que sigan los Estados miembros. Su valor añadido radica en su presencia a escala mundial, sus conocimientos técnicos en la ejecución de la ayuda, el papel que representa en el fomento de la coherencia de las políticas y de las mejores prácticas, en que facilita la coordinación y la armonización, apoya la democracia, los derechos humanos, el buen gobierno y el respeto del Derecho internacional, y fomenta la participación de la sociedad civil y de la solidaridad Norte-Sur.


La Comunidad empleará los instrumentos que resulten más eficaces: favorecerá un enfoque diferenciado basado en las necesidades, las prioridades y el potencial consustanciales a cada país. La cooperación al desarrollo es un elemento de primer orden dentro de un conjunto más amplio de acciones externas, que deben ser coherentes y complementarias. Los documentos de programación sobre estrategias por países, regiones o temas reflejan este conjunto de políticas y garantizan su coherencia.


Para responder a las necesidades expresadas por los países socios, la Comunidad concentrará su actividad en los siguientes ámbitos: comercio e integración regional; medio ambiente y gestión sostenible de los recursos naturales; infraestructuras, comunicaciones y transportes; agua y energía; desarrollo rural, ordenación territorial, agricultura y seguridad alimentaria; gobernanza, democracia, derechos humanos y apoyo a las reformas económicas e institucionales; prevención de conflictos y Estados frágiles; desarrollo humano; cohesión social y empleo.


Para ciertas problemáticas que afectan también a principios generales aplicables a todas las iniciativas y que requieren un esfuerzo multisectorial, la Comunidad reforzará el planteamiento de atención transversal. Estas son la democracia, el buen gobierno, los derechos humanos, los derechos de los niños y de la población indígena, la igualdad entre hombres y mujeres, la sostenibilidad medioambiental y la lucha contra el VIH/sida.


Las modalidades de ayuda deberán adaptarse a las necesidades y al contexto de cada país. Cuando las condiciones lo permitan, en materia de modalidades de ayuda se dará preferencia al apoyo presupuestario. La Comunidad recurrirá a un enfoque basado en indicadores de resultados y de eficacia. La mayoría de la ayuda comunitaria seguirá proporcionándose en forma de subvenciones, especialmente adecuada para los países más pobres y para los que disponen de una capacidad de reembolso limitada.